sábado, 18 de octubre de 2008

Crónicas defeñas











La maldita noche de Manu Chao

Me despierto con la impaciencia. Sin lugar a duda me ha invadido por completo.

Manu tocará esta noche en el Foro Sol, mi mente me hace recordar aquella vez que toco en el Zócalo, donde no lo pude ver, ya que fui atacado por el síndrome del niño sofocado; gente me apretaba como si estuviéramos en el New’s Divine. Mi inconsciente me pronunciaba- ¡No mames¡ estas hasta adelante, ¡aguanta¡- pero mi cuerpo material no soportaría más y no me permitiría seguir de pie, era victima de la inanición. En ese momento el hambre y la sed me hacían imaginar cosas, así como un hombre perdido en el Sahara desea encontrar un oasis, yo deseaba comer una hamburguesa insalubre del centro con un buen Pato Pascual. Recuerdo como tuve qe salir de netre la multitud con la decepción como compañera.

Hoy no sucederá lo mismo, me he preparado en mi indumentaria, tenis converse bien amarrados, pantalón cómodo y playera. El clima parace estar normal, no ha llovido en toda la semana y no creo que hoy sea la excepción, pero ¡oh¡ sorpresa, voy en camino y como si Manu concentrará al igual que el Dalai Lhama toda la energía mágico-cósmica, ha provocado que la lluvia caiga precipitadamente. Todo por no ver el pronóstico del tiempo ¿O si lo vi?, creo que me distraje por los senos y caderas bien torneadas de la pronosticadora del clima.

He llegado al metro Ciudad Deportiva, por la ventana del metro me percato de que la lluvia se azota con más furia contra todo lo que se mueve, pero eso no me hará recular. Salgo corriendo del metro y en mi camino esquivo puestos de hochos, indigentes, polis, perros callejeros ( que no es lo mismo que polis), vendedores ambulantes con lo necesario para el “recuerdo”.

¡Por fin¡, he llegado. Camino por la pista hasta llegar a una puerta de acceso, pasan mi boleto por un tipo de arma futurista lanza láser pero descubro que es un tipo de checador de código de barras, me piden que me de la vuelta y un mamarracho me trasculca mis partes nobles, me dice gracias, adelante. ¿Lo de gracias fue por dejarme agarrar los huevos?, tal vez.

Camino y me encuentro confundido, no sé si asistí a una convención sobre el uso de la marihuana o en realidad ahí será el concierto, de repente, entre toda esa densa neblina, logro observar el escenario y eso me libra de toda duda.

Mi estómago empieza a gruñir y a pedir que sea alimentado, yo como siempre, atento, lo complazco con una hamburguesa y un hochito pa’ matar el hambre. La lluvia no para y pronto serán las ocho, entro en un duelo mental, ¿mojarme o esperar a que pase?, de repente, Maldita Vecindad aparece en el escenario y no hay otra opción más que unirme al desmadre. Me escabullo entre la multitud que me miraba con malos ojos por tratar de ganar un lugar. Me detengo en un lugar cercano al escenario y el slam me envuelve en sus entrañas, es tiempo de dar codazos, saltar y corear alguna rolitas pero yo guardo mis preciadas energías poderosas para presenciar La Radio Bemba de Manu Chao.

Después de una hora y veinte minutos, Maldita Vecindad se despide con los mismos choros de siempre, un mundo donde quepan muchos mundos, etc., ok, ok, ok, ya váyanse.

Son las nueve y media y mi impaciencia por fin me dejara libre, Manu sale entre gritos y silbidos de la gente, ha dejado de llover, todo esta listo para la tocada. Manu empieza con unas rolitas punketonas de la Radiolina, para después dar paso a unos clásicos. El slam me absorbe como un agujero negro que come galaxias, bailo violentamente, aviento a un tipo para que sea destrozado por las aspas de codos humanos, ¡jajaja¡, tal vez muera pero no sentire culpa, de pronto siento un pie con tremendo zapatote, pudo haberme volado la cabeza, me destantea pero no caigo.



Una nube densa me ataco, su lor no era desagradabley me recordo a el olor de mi tío cachipopepo, despúes de salir de curarse con esas hierbas para sus reumas. La gente se agitaa y mujeres débiles gritaban- ¡noimamen , me van a sacar la caca!- jajaja, me reia timidamente, descubria mujeres francesas bailando y decepcionado volteaba a ver a mis compatriotas. Mientras papaba moscas un sujeto me toco el hombro y me ofrecio algo que traia entre sus de dedos, ¡ tremendo churrote apestoso y baboso!, sin duda lo evadi, sabia que chupar esa cosa sería como darle un beso a ese tipo y mejor me aleje rapidamente.



La noche se venia encima, Manu había cumplido mis espectativas. Él abandono el esenario a las once y media, había tocado viejas rolas de Mano Negra y eso me hizo entrar en un rato nostalgico lo cual debería celebrar entrando al gran baile que se estaba armando y así lo hice.

Abandone el Foro rápidamente para alcanzar el metro, fue una noche muy buena y ya tenia mucho tiempo que no la pasaba tan bien en un concierto.¡Bendito Manu Chao!

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